Buenos Aires atraviesa un nuevo cambio abrupto en las condiciones atmosféricas: tras un fin de semana marcado por lluvias torrenciales y fuertes tormentas, el frente frío de origen polar comienza a consolidarse en el área metropolitana, trayendo consigo un descenso térmico significativo.
Lluvias intensas y consecuencias en el norte bonaerense
Durante el fin de semana, localidades como Zárate, Campana y Exaltación de la Cruz se vieron severamente afectadas por inundaciones repentinas, producto de precipitaciones que superaron ampliamente los promedios de mayo. Calles anegadas, viviendas dañadas y evacuaciones forzadas marcaron el pulso de una jornada dramática. Mientras tanto, el cielo despejado que emergió el domingo dejó entrever el ingreso de una masa de aire muy fría, proveniente del sur del continente.
Pronóstico: semana gélida con mínimas invernales
El Servicio Meteorológico Nacional anticipa que este cambio no será pasajero. Las condiciones indican que el frío polar se asentará durante toda la semana, con madrugadas especialmente frías en el AMBA. Las temperaturas mínimas podrían alcanzar valores cercanos a los 3 °C entre el miércoles 21 y el viernes 23 de mayo, con posibles heladas aisladas en zonas rurales del conurbano bonaerense.
Este fenómeno está vinculado a un sistema de alta presión sobre el Atlántico sur, que favorece cielos mayormente despejados pero con marcada pérdida de calor durante la noche, lo que acentúa el enfriamiento nocturno. Además, se espera una amplitud térmica significativa, con máximas que, si bien repuntarán ligeramente por las tardes, no superarán los 15 °C.
Aire seco, cielos despejados y sensación térmica baja
El ingreso de aire seco favorecerá condiciones estables en general, pero también incrementará la sensación de frío, especialmente durante las primeras horas del día. El viento leve del sudoeste será el principal responsable de mantener la circulación de aire polar sobre el centro del país.
Se estima que este patrón se mantenga al menos hasta el sábado 24 de mayo, día en el que podría producirse un leve repunte térmico, aunque sin romper el dominio del frío.
El otoño se afirma con fuerza y da paso a una etapa climáticamente más rigurosa, anticipando lo que podría ser un invierno más crudo que el habitual en la región pampeana.


