Viernes 23 de mayo: mañana fría y cielo nublado en Buenos Aires
En este viernes 23 de mayo, la Ciudad de Buenos Aires transita una jornada marcada por el frío persistente y un cielo mayormente nublado, de acuerdo con los datos actualizados del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Las temperaturas registran una mínima de 10 °C, mientras que la máxima alcanzará los 16 °C durante la tarde. El ambiente se mantiene húmedo, aunque aún sin lluvias, lo que marca una transición hacia un fin de semana más inestable.
Sábado 24 de mayo: las precipitaciones llegan antes de lo previsto
Según el último informe del SMN, las lluvias en la Capital Federal se adelantan. A diferencia de lo que se preveía en reportes anteriores —donde las precipitaciones se esperaban para la noche del sábado—, el nuevo pronóstico indica que comenzarán durante la madrugada y la mañana del sábado 24 de mayo, con una probabilidad de ocurrencia del 70 %.
Se tratará de lluvias aisladas, con una posible extensión durante la tarde y la noche del mismo día. En este segundo tramo del sábado, las condiciones meteorológicas darán paso a chaparrones más dispersos, con una probabilidad reducida del 40 %.
En cuanto a las temperaturas, el sábado será algo más templado: se anticipa una mínima de 12 °C y una máxima de 16 °C, lo que ofrece un leve alivio térmico en comparación con las jornadas previas.
Domingo 25 de mayo: sin lluvias a la vista, pero el clima sigue fresco
Por el momento, no hay indicios de que las lluvias se extiendan al domingo 25 de mayo, jornada en la que se espera que la atmósfera retome cierta estabilidad, aunque sin descensos marcados en las temperaturas. El frío se mantendrá como protagonista, con una dinámica similar a la del viernes.
Pronóstico extendido: inestabilidad intermitente y frío moderado
De cara a los próximos días, Buenos Aires se prepara para un clima con variabilidad nubosa y episodios de precipitaciones débiles, sin que ello implique un descenso pronunciado de la temperatura. El patrón otoñal se consolida, con mañanas frías y tardes suaves, en un contexto de humedad elevada y nubosidad persistente.
El mes de mayo, en su tramo final, continúa perfilándose como un período de transición climática, donde las lluvias y el frío compiten por el protagonismo en el cielo porteño.


