Frente frío polar en Buenos Aires: cómo sigue el clima
Durante esta semana corta de junio, la Ciudad de Buenos Aires y todo el Área Metropolitana (AMBA) experimentan el ingreso de una masa de aire polar que marcará un descenso notorio en las temperaturas. Aunque no se esperan lluvias, el frío se sentirá con intensidad, especialmente durante las mañanas y noches.
Para el martes 17 de junio, el cielo estará parcialmente nublado con viento leve desde el sur. La mínima será de 9 °C y la máxima alcanzará los 16 °C, con una tarde soleada y sin ráfagas destacables. Hacia la noche, aumentará la nubosidad.
El miércoles 18, el clima se mostrará mayormente despejado y el viento estará calmo o será muy leve. La mínima descenderá a 8 °C, y gracias al pleno sol, la máxima trepará hasta los 15 °C.
El jueves 19 continuará con cielo mayormente despejado, aunque hacia la noche podría presentarse cierta inestabilidad atmosférica. Las temperaturas oscilarán entre 6 °C de mínima y 15 °C de máxima.
El viernes 20, el ingreso del Pampero desde el sudoeste limpiará el cielo, pero acentuará el frío: el día estará despejado, con mínima de 8 °C y una máxima que no superará los 13 °C.
El clima en el resto de Argentina
Mientras tanto, otras regiones del país también sentirán los efectos de este cambio brusco de masa de aire:
En la Mesopotamia, especialmente en Entre Ríos, Corrientes y Misiones, habrá probabilidad de lluvias durante varios días, con mejoras previstas recién a partir del sábado.
En la región de Cuyo, específicamente en San Juan y Mendoza, rige un alerta amarilla por nevadas. Se prevén acumulaciones significativas en zonas cordilleranas y temperaturas muy bajas en ciudades como Tunuyán y San Carlos.
En el noroeste argentino, el protagonista será el viento Zonda. Soplará con fuerza en Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja, especialmente en zonas de alta cordillera, donde las ráfagas podrán superar los 110 km/h.
El clima se muestra extremadamente contrastante esta semana en el país, con heladas, nevadas, granizo en sectores aislados y vientos intensos en zonas de montaña. Una situación típica del invierno argentino, que acelera su llegada con este frente polar.


