Buenos Aires vivió un momento inesperado y emocionante el domingo 23 de junio, cuando, en plena madrugada, barrios del conurbano bonaerense como Pilar, San Miguel, Tigre, Morón y José C. Paz se vieron sorprendidos por copos de nieve que cayeron silenciosos, 18 años después de la mítica nevada del 9 de julio de 2007.
Una nevada histórica en el conurbano y las chances para esta semana
El meteorólogo José Bianco habló en Perros de la calle, el programa de Urbana Play, y explicó que si bien la probabilidad de que nieve en la Ciudad de Buenos Aires es estadísticamente muy baja —ocurre, en promedio, una vez cada cien años—, no se puede descartar la posibilidad de eventos aislados como el del fin de semana. “Hoy cayeron cinco copos, eso también es nieve”, aclaró, bajando las expectativas pero dejando abierta la puerta a más sorpresas.
Bianco insistió en que para que nieve deben darse dos condiciones clave: temperaturas muy frías y precipitaciones activas, como chaparrones. El problema es que, aunque el frío esté presente, en la mayoría de los casos no hay precipitaciones. “Es muy difícil hacer precipitar al aire frío porque es muy estable”, explicó.
El fenómeno en Pilar y cómo se comporta la atmósfera
El meteorólogo detalló que cuando hay aire muy frío en las capas medias de la atmósfera, esto puede generar chaparrones que, al atravesar capas cercanas al suelo con temperaturas entre 5 y 6 grados, derriten los copos de nieve antes de que lleguen al piso. “Eso se transforma en llovizna”, indicó.
Lo que ocurrió en Pilar, sin embargo, fue diferente: el aire en superficie estaba lo suficientemente frío como para mantener los copos intactos, y por eso la gente pudo verlos caer como nieve verdadera, sin que se derritieran.
¿Podría nevar nuevamente esta semana en Buenos Aires?
Según Bianco, si ahora mismo pasara un chaparrón sobre el área metropolitana, podría volver a nevar. Pero el escenario es muy poco probable por cómo está configurada la atmósfera. “Cuando lo más frío está abajo, todo está ordenado, y nada lo desordena”, insistió. En cambio, si el frío estuviera en las capas superiores, el sistema sería más inestable y con mayor chance de producir nieve.
La atmósfera, hoy, tiene aire muy frío en niveles medios, lo cual genera cierta inestabilidad local, pero sin las condiciones necesarias para provocar una nueva nevada generalizada en la región.
El conurbano bonaerense vivió un fenómeno inusual y mágico, y aunque la Ciudad de Buenos Aires no se vistió de blanco esta vez, el invierno sigue sorprendiendo a medida que avanza.


