Pronóstico extendido y análisis del invierno 2025 en La Plata
Luego de dos irrupciones de aire polar que por momentos hicieron soñar con una nevada, los especialistas del Grupo de Pronóstico de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) trazaron el escenario más probable para lo que resta del invierno en la ciudad. Según los datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las temperaturas tienden a mantenerse dentro de los valores normales para la época o incluso algo por encima de la media. Esto reduce, al menos en los papeles, las chances de fenómenos extremos.
Sin embargo, los meteorólogos son claros al señalar que este tipo de pronósticos reflejan promedios y no descartan eventos puntuales más intensos: aún podrían producirse nuevas olas de frío, lluvias importantes o incluso nevadas. Aunque la probabilidad es baja, la atmósfera siempre deja lugar a la sorpresa.
¿Qué condiciones se tienen que dar para que vuelva a nevar?
En La Plata, para que vuelva a repetirse una nevada como la del histórico 9 de julio de 2007, tienen que alinearse tres factores clave: una masa de aire muy fría instalada sobre la región, suficiente humedad en niveles medios de la atmósfera y un evento de precipitación que coincida en el tiempo. Si alguno de estos elementos falta, es difícil que los copos lleguen al suelo y se mantengan.
Y eso es exactamente lo que ocurrió este invierno: hubo dos momentos en que el escenario parecía dado, pero algo faltó. El primero fue hacia fines de junio, cuando el SMN llegó a anticipar hasta un 40% de probabilidad de lluvia y nieve para la madrugada del lunes 23. Pero la precipitación que finalmente se registró fue en forma de lluvia, porque la temperatura a nivel del suelo no fue lo suficientemente baja como para permitir que los copos se mantuvieran sólidos al tocar la superficie.
El frío más intenso del año, pero sin nieve
La segunda oportunidad llegó pocos días después, cuando una nueva masa de aire polar cubrió la región y generó temperaturas extremadamente bajas. Entre el lunes 30 de junio y el miércoles 2 de julio se vivió en la ciudad la primera ola de frío del invierno, con valores mínimos que cumplieron con los criterios oficiales: mínimas iguales o menores a 1 °C y máximas iguales o menores a 11,7 °C durante al menos tres días consecutivos.
La jornada más gélida fue el lunes, cuando la temperatura máxima apenas alcanzó los 4 °C, un registro incluso más bajo que el del 9 de julio de 2007, día de la famosa nevada. El martes 1, la mínima descendió a -3,3 °C y el miércoles 2 tocó el piso de -5,2 °C. Pero a pesar del frío extremo, la ciudad no volvió a vestirse de blanco: esta vez, el cielo permaneció seco.
Con la segunda mitad del invierno en marcha, los modelos climáticos sugieren que no se esperan más irrupciones polares tan contundentes. Sin embargo, en meteorología nada está escrito del todo: el frío puede regresar, y el cielo –como siempre– puede sorprender.


