El frío extremo continúa afectando a gran parte de Argentina este fin de semana, y este domingo 29 de junio, algunas localidades de la provincia de Buenos Aires podrían registrar nevadas aisladas, según los reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Las condiciones actuales de baja temperatura, alta humedad y precipitaciones intermitentes abren la posibilidad de un fenómeno poco común para esta región.
Probabilidad de nieve en zonas serranas de Buenos Aires
Durante toda la jornada del domingo, se esperan temperaturas muy bajas, especialmente en el interior del territorio bonaerense. Las localidades de Tornquist, Sierra de la Ventana y Villa Ventana concentran las mayores probabilidades de precipitaciones níveas, con registros térmicos que oscilarán entre los -4 °C y los 3 °C.
Estas áreas, ubicadas en sectores serranos, suelen estar expuestas a condiciones más frías y húmedas, lo que podría traducirse en caída de nieve desde las primeras horas del día hasta entrada la noche. En contraste, la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense amanecen este domingo con lloviznas, cielo cubierto y temperaturas entre 3 °C y 11 °C, sin condiciones suficientes para nieve en superficie.
¿Es posible que nieve en la Ciudad de Buenos Aires?
Aunque no es habitual, la nieve en la capital argentina no es imposible. El último registro significativo de nevadas en Buenos Aires ocurrió el 9 de julio de 2007, un evento recordado por su excepcionalidad. La razón por la cual este fenómeno es tan infrecuente en la región está relacionada con su clima templado húmedo, sus inviernos relativamente suaves y su proximidad al mar, que modera las temperaturas del aire, incluso en los días más fríos.
Qué condiciones se necesitan para que nieve en Buenos Aires
Para que una nevada se produzca en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o zonas del AMBA, deben coincidir tres factores fundamentales. Primero, una masa de aire frío que mantenga temperaturas iguales o menores a 0 °C desde la superficie hasta el nivel donde se generan las nubes. Segundo, que haya precipitaciones activas, con nubes lo suficientemente frías como para que el agua se condense directamente en forma de copos de nieve. Y tercero, una atmósfera húmeda, rica en vapor de agua, que favorezca la formación de nubes de desarrollo vertical capaces de generar nieve.
Con las condiciones actuales, la Ciudad de Buenos Aires no cumple todos estos requisitos, aunque el marcado descenso térmico y la persistente humedad mantienen la atención del SMN y de los meteorólogos ante cualquier cambio repentino en los niveles atmosféricos.


