Un aviso anticipado desde el Pacífico y el Atlántico
Este Mayo de 2025, el Servicio Meteorológico Nacional de México (SMN), encabezado por el M. en C. Fabián Vázquez Romaña, ha revelado su pronóstico para la temporada de huracanes que impactará las costas mexicanas tanto del Pacífico Nororiental como del Atlántico. Según las proyecciones oficiales, se prevé la formación de entre 16 y 20 ciclones tropicales con nombre en el Pacífico, mientras que en el Atlántico se esperan entre 13 y 17 sistemas.
Este anuncio fue compartido a través de las redes sociales y la página institucional del SMN, dependiente de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). En un video informativo, el coordinador resaltó el compromiso del organismo por ofrecer información precisa y en tiempo real, con especial énfasis en la importancia de seguir únicamente los canales oficiales para evitar la desinformación.
Una temporada influenciada por patrones climáticos clave
Una de las novedades destacadas en el pronóstico de este año es la consideración explícita de patrones climáticos globales, especialmente del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Durante los últimos meses, este patrón climático ha transitado de una fase La Niña (fría) a una fase Neutra, condición que prevalecerá durante la formación de ciclones tropicales en ambas cuencas.
La fase Neutra del ENOS se caracteriza por la ausencia de anomalías significativas en la temperatura del Pacífico Ecuatorial, lo cual implica condiciones atmosféricas más estables, con temperaturas superficiales del mar cercanas a su promedio histórico. Esta neutralidad, sin embargo, no garantiza una reducción en la actividad ciclónica.
Condiciones neutras: ¿más tranquilidad o más incertidumbre?
El meteorólogo especializado José Martín Cortés subraya que durante la fase Neutra no se puede establecer un patrón climático claro. Sin embargo, explica que lo habitual es observar el retorno a condiciones climáticas normales, como lluvias de temporada, temperaturas promedio que tienden a disminuir con la precipitación y una cantidad de ciclones dentro de los rangos considerados históricos.
Este escenario podría brindar cierta estabilidad, aunque no elimina la posibilidad de eventos extremos, como fue el caso del huracán Otis, que en octubre de 2023 impactó la costa del Pacífico mexicano con fuerza catastrófica, alcanzando la categoría 5 y marcando un récord en su velocidad de intensificación.


