Ciudad de México, jueves 15 de mayo de 2025. El verano de 2025 en México se desarrollará bajo la influencia de una fase Neutra del ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), tras el breve episodio de La Niña vivido a inicios de año. Este cambio implica un regreso a condiciones climáticas más cercanas al promedio, pero con variaciones notables que podrían traducirse en extremos tanto de lluvias como de calor en distintas regiones del país.
Condiciones generales para los próximos meses
Con el final de la primavera, las temperaturas elevadas persistirán, especialmente durante los próximos 7 a 10 días, destacando en el noreste del país. Esta etapa será una antesala al incremento de precipitaciones, producto de la interacción entre sistemas tropicales, un posible frente frío en el norte y una vaguada polar, que podrían desencadenar tormentas intensas y un ambiente más fresco.
Verano 2025: lluvias habituales, pero con eventos extremos
Aunque la fase Neutra tiende a normalizar las lluvias y las temperaturas, esta transición climática es propensa a manifestar fenómenos extremos. Es posible que se vivan episodios muy lluviosos, similares a los de La Niña, y periodos secos y calurosos, como en tiempos de El Niño. Este contraste genera un panorama incierto, especialmente en cuanto a la intensidad y frecuencia de las lluvias.
Junio, más lluvioso de lo normal
Junio, tradicionalmente uno de los meses más lluviosos junto con septiembre, se perfila este año como más húmedo de lo habitual. Se anticipa una fuerte actividad tropical, con la llegada de ondas tropicales activas y ciclones desde el Caribe, el Golfo de México y el Pacífico.
El Giro Centroamericano, un sistema atmosférico clave al inicio de la temporada ciclónica, podría generar precipitaciones importantes en zonas como Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca, San Luis Potosí, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Querétaro, Zacatecas, Jalisco, Durango, Aguascalientes y la sierra de Chihuahua.
Este aumento de lluvias haría que junio sea un mes con ambiente más fresco, aunque con alternancia de días cálidos y jornadas lluviosas, especialmente en el centro y sur del país. Por el contrario, el norte y la península de Yucatán se mantendrían más calurosos.
Canícula: julio y agosto con menos lluvias y más calor
Durante los meses de julio y agosto, se presentaría la clásica Canícula, caracterizada por una disminución temporal de las lluvias y un ligero incremento térmico. A pesar de esto, no se trata del periodo más caluroso del año, ni tiene una duración fija, como suele creerse.
En este lapso, se espera un aumento del calor y una disminución de lluvias en el noreste, centro, oriente, sureste y la costa del Pacífico sur. Sin embargo, el monzón mexicano podría seguir activo en julio, generando lluvias intensas en Chihuahua y Durango, aunque decreciendo hacia agosto.
Es clave recordar que la disminución de lluvias no significa ausencia total de precipitaciones. De hecho, podrían presentarse tormentas severas y hasta granizadas, con un calor diurno que sería atenuado por las lluvias nocturnas.
Final del verano: septiembre y octubre más lluviosos en el centro y oriente
Hacia septiembre, tras el receso pluvial de la Canícula, podría darse un segundo repunte de lluvias más notable de lo habitual en regiones del noreste, centro y oriente. En cambio, otras zonas del país experimentarían un descenso en la pluviosidad.
Las temperaturas serían normales, aunque con tendencia a ser más suaves en estas regiones, mientras que el norte y noroeste podrían continuar con condiciones muy calurosas.
Para octubre, la actividad ciclónica podría intensificarse tanto en el Pacífico sur como en el Golfo de México, coincidiendo con el arribo de los primeros frentes fríos del otoño. Esto generaría precipitaciones abundantes desde Nuevo León hasta la Península de Yucatán, incluyendo zonas del Bajío y el Valle de México.
El monzón se debilitaría o desaparecería desde septiembre, dando paso a nuevas dinámicas atmosféricas propias del cambio de estación.


