Durante los últimos días de Julio, México se verá envuelto en un escenario climático extremo, con la presencia simultánea de intenso calor en varias regiones y lluvias torrenciales en otras, debido al fortalecimiento de sistemas tropicales y la fase activa del Monzón mexicano.
En esta segunda mitad del mes, la disminución de lluvias registrada en días pasados y el ligero repunte en las temperaturas en diversos puntos del país, indican que la Canícula ya está en marcha. A pesar de que aún se reportan tormentas con granizo en muchas entidades, los cambios atmosféricos anuncian más calor en combinación con un regreso contundente de lluvias intensas.
Durante los próximos días, el Polvo del Sahara continuará influyendo en el clima, con una cobertura más evidente especialmente desde Quintana Roo hasta Coahuila, afectando la extensión de lluvias en el centro-oriente del país. A pesar de ello, las ondas tropicales seguirán provocando tormentas severas en el Golfo de México, el sureste y sectores del centro.
Este polvo, aunque más notorio, no representa un riesgo para la salud, pero contribuirá a que las noches sean más frescas y con cielos más despejados, particularmente en el Altiplano. En contraste, el incremento de humedad será más notorio hacia el final del mes, permitiendo una expansión de las precipitaciones hacia la franja centro-sur de la República.
Desde el 23 o 24 de Julio, se prevé una intensificación notable de inestabilidad atmosférica, sobre todo por ondas tropicales activas que podrían incluso favorecer la formación de un ciclón frente a las costas del Pacífico Sur. Este fenómeno favorecerá lluvias de gran magnitud desde la Península de Yucatán hasta regiones del occidente, incluyendo el Valle de México y el Bajío.
Mientras tanto, el Monzón mexicano mantendrá su fuerza sobre la Sierra Madre Occidental, generando lluvias muy intensas que contrastarán con la escasa o nula actividad pluvial en regiones del noreste, así como en Baja California y Baja California Sur. El posible desarrollo de ciclones tropicales en el Caribe y Golfo de México podría alterar aún más este panorama.
Las entidades con mayor potencial de lluvias en los próximos días incluyen a Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, con acumulados estimados entre 70 y 150 mm, y en zonas montañosas con registros locales de 200 a 350 mm.
Las granizadas y posibles inundaciones urbanas continuarán siendo un riesgo en diversas áreas. Por otro lado, regiones del Altiplano norte, como Zacatecas, Aguascalientes y San Luis Potosí, así como partes del noreste, apenas recibirán entre 5 y 20 mm, con casos aislados de 30 a 75 mm.
En cuanto a las temperaturas, el calor se intensificará notablemente en el norte y zonas costeras, con máximas de entre 35 y 40 °C, superando este rango en sectores como Baja California, Sonora, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. En estos lugares, el bochorno será especialmente agobiante, con sensaciones térmicas superiores a 45 °C, particularmente en áreas de planicie cercanas al Golfo de México.
Por su parte, la franja centro-sur del país experimentará temperaturas más moderadas, de 20 a 30 °C, debido a la mayor cobertura nubosa y presencia de precipitaciones. En el Altiplano, las noches seguirán siendo muy frescas, con marcas mínimas de 0 a 5 °C en valles y zonas montañosas. Incluso se prevé que las cimas de volcanes por encima de los 4000 msnm mantengan condiciones para nevadas.


