A Tlaxcala le ha llovido como pocas veces. Hasta hoy, Jueves 24 de Julio de 2025, el registro acumulado alcanza 488.7 milímetros, una cifra que rebasa en cerca de 36 % lo observado en el mismo lapso del año pasado y supera con holgura la media de 407.0 milímetros para estas fechas. Tan solo durante las primeras tres semanas de este mes han caído 72.8 milímetros, sellando un periodo inusualmente húmedo para la entidad.
Las estaciones climáticas distribuidas en el territorio confirman el exceso de agua. En el oriente, Zitlaltépec ya suma 521.5 milímetros desde Enero. Más al sur, Zacatelco lidera la tabla con 582.9 milímetros, mientras que la capital, Tlaxcala, contabiliza 577.3 milímetros. El corredor industrial de Apizaco reúne 520.5 milímetros, y Cuapiaxtla, también hacia el oriente, registra 471.7 milímetros.
El panorama se mantiene variado en otras zonas. El poniente, representado por Calpulalpan, ha recibido 442.8 milímetros; el norte, con Atlangatepec, marca 468 milímetros; y el oriente extremo, en El Carmen Tequexquitla, muestra 324.5 milímetros. Estos volúmenes, dispersos pero elevados, explican el rápido llenado de las dos presas principales: San José Atlanga opera al 88.9 %, en tanto que Mariano Matamoros alcanza su tope del 100 %.
El balance mensual también luce generoso. Tlaxcala capital encabeza Julio con 109.5 milímetros, ligeramente por encima de Apizaco, que reporta 109 milímetros. Le siguen Atlangatepec con 99 milímetros, Cuapiaxtla con 60.1 milímetros, Zacatelco con 55.8 milímetros, Calpulalpan con 52.3 milímetros, Zitlaltépec con 50.5 milímetros y El Carmen Tequexquitla con 35.5 milímetros.
Para las próximas horas, el pronóstico adelanta cielo medio nublado que tenderá a nublado hacia la tarde, ambiente fresco durante la mañana, cálido después del mediodía e intervalos de chubascos de cinco a 25 milímetros acompañados de descargas eléctricas y probable granizo. El viento soplará del este y noreste entre 20 y 30 kilómetros por hora, con rachas que podrían rebasar los 60 kilómetros por hora. Las lluvias podrían provocar crecidas repentinas en ríos y arroyos, además de deslaves o encharcamientos en puntos vulnerables, con visibilidad reducida en tramos carreteros.


