Sábado lluvioso y sorpresivo en Mérida
La jornada del sábado 10 de mayo en Yucatán, marcada por la celebración del Día de las Madres, se vio notablemente afectada por el paso del frente frío número 42, que trajo consigo una lluvia matutina persistente sobre la ciudad de Mérida. Esta condición meteorológica, aunque no extrema, tuvo un impacto directo en la dinámica comercial del Centro Histórico, modificando el ritmo habitual de una fecha típicamente llena de actividad y alegría.
El comercio resiente la falta de compradores
Desde temprano, el aguacero obligó a muchos a retrasar o cancelar sus compras de última hora. Comerciantes como Mariana, que desde el viernes había instalado su puesto improvisado en el pasaje Emilio Seijo, vieron cómo la afluencia de clientes disminuía. Ofreciendo estuches de relojes, flores artificiales y arreglos con dulces, comentó con resignación:
“La venta está muy baja, por la lluvia. Ya no es como antes.”
La competencia de tiendas chinas y el cambio en los hábitos de consumo también fueron factores mencionados. Sin embargo, los vendedores mantenían la esperanza en los compradores de último minuto, especialmente estudiantes y trabajadores que acostumbran salir al caer la tarde.
Calles semivacías y paraguas en vez de flores
Las tradicionales y transitadas calles 63, 58, 61, 56, 65 y 67 lucieron con actividad irregular, lejos del bullicio típico de esta celebración. Grupos pequeños, algunos con paraguas, otros con impermeables, caminaban presurosos, aunque no faltaban quienes llevaban ramos de flores en la mano. Las rosas individuales se vendían en $30 pesos, mientras que los ramos sencillos partían desde los $100. Los girasoles también se hicieron notar entre las elecciones florales.
Persistencia bajo la lluvia
El vendedor Gabriel Tolosa, también instalado en el pasaje Emilio Seijo, reconocía que la venta avanzaba lentamente, pero no perdía el ánimo:
“La gente está comprando de a poco, pero no nos desesperamos. Aquí vamos a estar hasta que se acaben las flores.”
Gestos sencillos, pero con mucho valor
A pesar del clima desfavorable, la jornada no careció de momentos emotivos. Personas como Gloria Flores Ku compartían sus vivencias de un día que, aunque laboral, no pasó desapercibido.
“Hoy fue jornada normal, pero me regalaron una flor”, dijo, mientras recordaba que sus hijos ya la habían sorprendido con un perfume y una caja de chocolates.
El clima lluvioso, aunque inesperado, no logró opacar del todo la emoción ni el afecto que caracteriza esta fecha. En las miradas, en los detalles simples y en los obsequios envueltos con cariño, se sintió el espíritu de una tradición que resiste incluso bajo la lluvia.


