El Pacífico se activa: alerta por la inminente formación de Alvin
Desde el 15 de mayo de 2025, la temporada de huracanes en el océano Pacífico ha quedado oficialmente abierta, y los pronósticos no se han hecho esperar. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha confirmado que una zona de baja presión frente a las costas del sur de Guerrero tiene 100 % de probabilidad de convertirse en un ciclón tropical en las próximas horas. Si las condiciones se mantienen, este sistema podría evolucionar rápidamente y ser nombrado como Alvin, el primer ciclón tropical de la temporada y potencialmente el primer huracán del año.
Ubicación y trayectoria proyectada de Alvin
A las 15:19 del 27 de mayo, el sistema se encontraba a unas 315 millas (505 km) al sur de Técpan de Galeana, Guerrero, y a 364 millas (585 km) al sur-sureste de Lázaro Cárdenas, Michoacán, desplazándose hacia el oeste-noroeste a una velocidad de 10 mph (16 km/h). Los modelos meteorológicos actuales señalan que el sistema podría transformarse en una depresión tropical o incluso en una tormenta tropical entre la noche del martes 27 y el miércoles 28 de mayo, al sur del litoral guerrerense.
Aunque la dirección principal apunta al sur de Guerrero y Michoacán, no se descarta que el sistema cambie de curso, curvándose eventualmente hacia zonas como Sinaloa, Nayarit o incluso Baja California Sur.
Impactos esperados en México
Las condiciones atmosféricas que acompañan a este fenómeno podrían provocar lluvias intensas a torrenciales con descargas eléctricas en regiones del occidente, centro y sur de México, incluyendo estados como Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y Baja California Sur.
Se esperan vientos intensos y oleaje elevado, lo que podría generar afectaciones en las actividades costeras y marítimas. En el norte y noreste del país, particularmente en Coahuila y Chihuahua, la interacción del sistema con canales de baja presión y el ingreso de humedad podría desencadenar rachas de viento de entre 37 y 50 mph (60 a 80 km/h), con posible formación de torbellinos y caída de granizo.
El seguimiento continuará conforme avance el desarrollo del sistema, y se ajustarán los modelos de trayectoria e impacto en función de su evolución meteorológica.


