NUEVA YORK — Domingo, 29 de junio de 2025, 9:00 AM (hora local)
Hace apenas unos días, los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) lograron anticipar con notable precisión que el huracán Erick se intensificaría de forma rápida justo antes de impactar la costa del Pacífico mexicano. Pero esa precisión podría volverse más difícil de alcanzar: herramientas esenciales utilizadas para elaborar estos pronósticos dejarán de estar disponibles esta misma semana.
Fin del acceso a datos de satélites militares
A partir del 30 de junio, tanto la Marina de Estados Unidos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) dejarán de usar y distribuir los datos del Programa de Satélites Meteorológicos de Defensa. Este sistema ha sido clave para analizar la estructura interna de los ciclones tropicales, ayudando a detectar fenómenos como la intensificación rápida, en la que los vientos máximos sostenidos aumentan al menos 35 mph (56 km/h) en solo 24 horas.
Este cambio ocurre justo cuando el Atlántico entra en una fase que se anticipa inusualmente activa, lo que aumenta las preocupaciones entre los meteorólogos y expertos en desastres.
La intensificación rápida, un fenómeno cada vez más común
En años recientes, varias tormentas han mostrado un brusco fortalecimiento, como el huracán Milton, que en 2024 pasó de ser una tormenta tropical a un huracán categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson en apenas un día. Aunque Milton se degradó a categoría 3 antes de tocar tierra, otros ciclones como el huracán John impactaron con toda su fuerza. John dejó casi 57 pulgadas (145 cm) de lluvia en algunas regiones de México, causando daños catastróficos.
Este patrón parece estar correlacionado con el aumento de la temperatura global, lo que hace que los sistemas tropicales sean más propensos a este tipo de transformaciones súbitas e intensas.
Cómo funcionaban los satélites retirados
Los satélites militares permitían a los pronosticadores “ver” dentro de las tormentas, en contraste con otros satélites que solo ofrecen imágenes de las capas superiores de las nubes. Según Alan Gerard, meteorólogo retirado de la NOAA, estos sensores podían detectar cambios estructurales críticos, como el reemplazo de la pared del ojo, un fenómeno que temporalmente frena el crecimiento de la tormenta.
Este tipo de información resulta fundamental para los meteorólogos, ya que permite anticipar pausas o aceleraciones en la intensificación de los ciclones, lo cual es vital para las advertencias tempranas.
Incertidumbre sobre los reemplazos
Aunque la Marina ya puso en órbita un nuevo satélite meteorológico, no está claro si sus datos estarán disponibles para el NHC y otras agencias civiles. Hasta ahora, no ha habido respuesta oficial por parte de los responsables militares.
Mientras tanto, la NOAA sostiene que cuenta con un “robusto conjunto de herramientas” que incluye modelos basados en otros sistemas satelitales y en misiones aéreas como las de los aviones cazahuracanes. Kim Doster, directora de comunicaciones de la NOAA, aseguró que los pronósticos seguirán siendo de “estándar de oro”.
Sin embargo, expertos como James Franklin, ex pronosticador del NHC, advierten que ninguna otra fuente puede sustituir completamente la capacidad de esos satélites para ver la estructura interna de una tormenta. Según Franklin, la pérdida de esta capacidad hará que sea más difícil prever con precisión cuándo y cómo una tormenta se intensificará.


